“Trumpcare” y su impacto en los sistemas de salud latinoamericanos

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Análisis del grupo de trabajo de Salud Internacional – CLACSO

Por Gonzalo Basile

Médicos del Mundo – Argentina**

El sistema mundo vigente se encuentra en un gran signo de interrogación con la llegada de Trump a uno de los vértices de la geopolítica del poder internacional como es el gobierno de los Estados Unidos. El escenario para la vida y salud de las sociedades se visualiza en aún más riesgos del que ya tenían hasta finales del 2016: una agenda que ataca los derechos de las mujeres, negacionista del cambio climático, de profundización de la mercantilización del ambiente, de la criminalización racista de las migraciones de corte etnicista, militarización y deshumanización , y la lista continúa. Para América Latina y Caribe sin duda esta agenda tendrá impactos en dimensiones sociales, culturales, económicas, socioambientales, y también sanitarias.

Trump rápidamente busca desmantelar el “Planned Parenthood” que con financiamiento público realiza la promoción de los derechos sexuales y reproductivos. Se penaliza cualquier cooperación internacional de USAID que apoye organizaciones e instituciones sanitarias a favor de la salud sexual y reproductiva. El nuevo Secretario de Salud de EE.UU. es Tom Price, es un cirujano-traumatólogo congresista republicano reconocido miembro del reaccionario Tea Party. Price con su fórmula medieval de la “abstención sexual” es un fervoroso opositor al derecho a decidir de las mujeres sobre la interrupción voluntaria del embarazo incluso contradiciendo la sentencia de la Corte Suprema. Niega cualquier regulación a la industria farmacéutica, y es un cultor del acceso a los medicamentos esenciales y vacunas a través del libre mercado por cada individuo. Opositor a los derechos a LGBT.

En este clima y contexto, Estados Unidos cuenta con el sistema sanitario más costoso, irracional e ineficiente en términos de indicadores de resultados quizás del mundo. Desde la reforma de 1965 con la creación del Medicaid (para “pobres”) y Medicare (cobertura mayores de 65 años), hubo 6 intentos de reformas sanitarias que fracasaron. Es el único país en la región que no reconoce el derecho a la salud por el Estado. En EE.UU. el 18 % del PBI se gasta en salud , unos 9.403 dólares al año se gasta per cápita (Argentina gasta 600usd). El mercado de salud norteamericano es más importante que el PBI total de Brasil o Argentina. Trump-Price avanzan en profundizar esta mercantilización de la cobertura-acceso a la atención sanitaria, con su primera anunciada medida: el desmonte total de la ya limitada reforma conocida como “Obamacare” (Ley de Cuidados de Salud Accesibles 2010 ).

Como bien marcaba inicialmente Asa Cristina Laurell, la reforma Obama nació amputada, producto de las condicionalidades republicanas y los impresionantes lobbys del complejo médico-industrial farmacológico que se midió en millones de dólares. El Obamacare fue de hecho una ampliación de cobertura de los seguros privados de salud, con subsidios públicos a determinados grupos sociales, límites a las empresas en las exclusiones por enfermedades pre-existentes, y otras medidas que intentaron mejorar accesibilidad y limitar las discrecionalidades del mercado. Fracasó en crear un sistema nacional de salud pública a la europea o un seguro público de salud que fuera competencia del sector privado. No logró su compromiso de extender Medicaid a 15 millones de ciudadanos/as de los 50 millones que en EE.UU. no cuentan con “ninguna” cobertura(eso significa quedar a la total intemperie social y sanitaria ante una enfermedad grave u crónica).

La reforma Trump-Price, llamada “American Health Care Act”, hoy liberaliza el mercado sanitario nuevamente, las primas se dispararon(los “costos” de tener seguro y paquetes de servicios contratados), se calcula que puede dejar sin cobertura-acceso a la salud a más de 40 millones y otros tantos con seguros parciales que no pueden financiar las prestaciones de alto costo (enfermedades crónicas, medicamentos, otros). Además, ya existen propuestas de desaparición del Medicare y un futuro sombrío aparece para Medicaid. La propuesta Trump-Price claramente elimina cualquier atisbo del Obamacare de extender cobertura pública a través del Medicaid.

El “Trumpcare” básicamente es: eliminación de cualquier financiamiento público para el acceso a cobertura de salud, la emisión de créditos fiscales reembolsables para que los ciudadanos/as se endeuden y adquieran coberturas de salud exclusivamente con aseguradoras privadas, además claro que se eliminan impuestos a las empresas de seguros privados de salud, a la industria farmacéutica y desgrabaciones tributarias para el complejo médico-tecnológico industrial de lucro.

Mientras que la sociedad norteamericana aún lucha para terminar con este irracional sistema de salud que mercantiliza la vida y salud (documentales, películas, campañas así lo demuestran), organismos financieros internacionales como el Banco Mundial, BID y agencias cooperantes continúan buscando extender esta lógica de aseguramiento en salud a nuestros países de América Latina y Caribe. Lo llaman “protección social en salud”, “cobertura universal”, y otras denominaciones acordes al clima de época. Necesitaremos ciudadanías y actores sociales movilizados (y ¿Gobiernos?), dispuestos a no caer en estas trampas político-culturales, y poder promover una agenda para finalmente garantizar el derecho universal a la salud que consolide una calidad de vida saludable para todos y todas. La producción y difusión de conocimientos desde una perspectiva Sur – Sur sobre estas políticas, matrices y sus impactos en los sistemas de salud en esta etapa regional serán insumos fundamentales no sólo para evidenciar lo que es a veces “obvio”, sino en su implicación y cooperación con la acción política y ciudadana para la transformación social hacia sistemas sanitarios universales y públicos de calidad.

**Coordinador Grupo de Trabajo de Salud Internacional y Soberanía Sanitaria CLACSO(Consejo Latinoamericana de Ciencias Sociales)
//Coord. Red de Sistemas y Políticas de Salud ALAMES (Asociación Latinoamericana de Medicina Social)
Investigador Asociado de FLACSO RD – Institutos de Investigaciones en Salud del Caribe